Mostrando entradas con la etiqueta Refunfuñando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Refunfuñando. Mostrar todas las entradas

10 noviembre 2009

Siempre otra, siempre

Desde hace unos años, muchos, décadas diría yo, desde que dejé la adolescencia para convertirme, por decirlo de alguna manera, en una mujer adulta, acostumbro, por eternos minutos, horas, a tumbarme en la cama, a pasear por alguna plaza, a sentarme en un bar, para fantasear. Fantaseo siempre con lo maravillosa que sería mi vida si tan sólo lo intentara, si tan sólo pudiera recibir un pequeño empujoncito, un golpe de suerte, no sé. Librarme de esta repulsiva rutina como una ballena que se sacude y brama o ruge o como chucha se diga el sonido que hace una ballena al sacudirse. Librarme, decía, y dedicarme sólo a aquellas cosas tan maravillosas que hacen los demás. Dedicarme, entonces, a ser otra.
.
Pero de ser otra, estoy segura, añoraría ser aquella mujer tumbada en su cama, aquella que se pasea por alguna plaza, esa mujer que mira hipnotizada por la ventana de un bar, con su cuaderno de hojas amarillentas y anillas verdes, y fantasea con afán, sobre todo aquello que no será jamás.
.

17 julio 2009

Bailando con la fea

¿Alguna vez les ha pasado que se despiertan radiantes por la mañana, llenos de vida, enérgicos, y una gran sonrisa se les pega de inmediato en la cara con tan sólo oír el canto de los pájarillos, y que al asomarse por la ventana se dan cuenta de que el día está maravilloso, que todo huele a flores, que el cielo es más azul, que las nubes forman hermosos unicornios, y repentinamente se les ocurre una idea genial, la realizan y al anochecer contemplan el cielo estrellado y dicen: " Oh, wow, soy la persona más feliz del mundo"?
.
A mí no.

13 julio 2009

¡No toy ni ahí con tu parapluie!

.
Llueve y como siempre, de la nada, aparecen, como gnomos, los vendedores de paraguas. Este hecho suele resultar insignificante e incluso pasar inadvertido para el infrecuente peatón. Pero nunca para mí. Es muy triste y agobiante, pues casi toda la vileza humana se concentra allí, en el mercader. Es el gen de lo ruin, el ADN de la maldad. Es quien sonríe única y exclusivamente por la desgracia ajena, quien espera agazapado tras las sombras, masticando cizaña, el mejor momento para atacar, para burlarse de mí, por que tengo algo que necesitas y que tendrás que pagar, sí o sí.

Entonces me acerco, a uno o dos metros del comerciante, y allí me quedo, el vendedor busca mi mirada esbozando una leve sonrisa capaz de matar a una cascabel, jurando de guata que todo saldrá según lo planeó. Pero yo ni me inmuto, no lo miro, ni siquiera pregunto el valor de su puto paraguas. Me quedo, muy quieta, bajo la lluvia, tranquila, mientras su bobalicona sonrisa muta en desilusión, mira a su alrededor buscando una explicación, alguna razón para comprender semejante injusticia, para encontrar la falla de su infalible maniobra.
.
Las gotas de lluvia ruedan por mi rostro, mi ropa se impregna de ella. Me mojo hasta las bragas. Es genial.

15 junio 2009

Discordancia

Del otro lado del espejo, los pensamientos son eternos. Cuando el otro, mi otro pensamiento, ve salir de sus orejas lindas burbujas centelleantes capaces de deformarse incansablemente para no reventar: sueño. Es buena práctica en aquel mundo donde las únicas tareas posibles son las artes. Las burbujas se retuercen y dansan hasta formar un pequeñísimo trozo de papel (conocido también como: Ilusión) que sólo el pensamiento puede distinguir. Sobre este pequeño trozo de papel encuentro todo aquello que mis sueños necesitan logrando así crear grandiosas obras de arte. De ese lado del espejo, tengo diversas e inagotables manantiales de inspiración. La magia está presente en todo el mundo, cada ser es mágico y portador de una historia más o menos legendaria. Del otro lado del espejo, también he visto hadas y príncipes, todos minúsculos, y que apenas se distinguen, pero los seres de este mundo-real no logramos ver todo lo deseado, portamos un ennegrecida venda que nos impide maravillarnos de todo lo banal. Anhelo aprender a tener cuidado en ello, a admirar todo con los ojos de un niño encantado, a fascinarme con el cantar de los pájaros, a ilusionarme con una puesta de sol. A amar las pequeñas y grandes cosas, a omitir las quejas, a degustar cada bocado como si esta fuera la primera, última y única vez.

08 marzo 2009

Vaso sin fondo

Me he pasado la vida oyendo a mi madre decir: "No te llenai nunca. Tení que aprender de una veh por toas a querer lo que ya tení y no andar deseando lo que no tení" o algo parecido. Y la verdad es que ya estoy chata, harta, de esa dichosa frasecita, por muy filosófica o sabia que suene, para mí: maní. Y no es que no valore lo que ya tengo, lo hago, pero no me basta con eso, también quiero tener lo que anhelo. Mi vida siempre ha estado ligada al deseo, a la innovación, al cambio. Me resulta imposible decir: "Oh, wow, mi vida es taaaan fantástica que quiero seguir así por siempre" No, no, y no. Mil veces no.
Tampoco es que busque la perfección, o quizá sí, pero la quiero a mi manera, una perfección que para algunos sería claramente lo imperfecto. Sí, eso es lo que necesito: mi perfecta imperfección. La realización de mi excentricidad, mi utopía como una realidad explícita, mi lamento como poesía dadá.

Y es que todo me aburre con mucha facilidad. Consigo algo y me agrada, me siento genial, de maravilla, pero rápidamente me provoca cierta repugnancia y necesito encontrar algo más. Siempre más. Casi siempre algo opuesto o distinto, algo que me seduzca, que me motive, que me provoque. Algunas veces esa misma búsqueda me cansa y antes de hallar lo que busco ya estoy pensando en buscar algo más. Y así sucesivamente... para toda la vida.

Esto o aquello jamásnunca es suficiente para mí, nada. Sólo lo será, tal vez, cuando el vaso se desborde, pero no cualquier día, ni con cualquier agua, sino que ese día y con esa agua... Entonces, allí, quizá sea suficiente.

27 febrero 2009

¿Hacer o no hacer, quizá deshacer?

¿Callar, hablar, o callar hablando... ?
.
Hacer algo que no se debe, algo arriesgado, o simplemente no hacerlo corriendo el riesgo de lamentarse después: he ahí la cuestión.
.
Es tan común preguntarse qué habría pasado de haber hecho esto o aquello, qué habría pasado de haberse presentado allí, de haber aceptado, de negarse. Muchos aseguran que el "hubiera" no existe, pues sí existe, está aquí, allí, siempre, volándonos la cabeza, espantando los sueños. Jodiendo.
Nos pasamos la vida tomando decisiones: ¿qué como? ¿voy o no voy? ¿me paro o me siento?, etc. Aparentemente, éstas son desiciones insignificantes pero que sin darnos cuenta pueden tener mucha relevancia, incluso de vida o muerte. Yo soy, ¿o era?, el tipo de persona que deja pasar todo tipo de oportunidades. Suelo preguntarme qué habría pasado de haber aprovechado alguna de ellas, oportunidades que quizá habrían cambiado mi vida, o los lindos, o tal vez los tristes, momentos que pude haber tenido.
.
Esta semana he dejado ir una oportunidad que ciertamente me abriría muchas puertas. No la tomé, permití que me la robaran, la dejé ir arriesgándome a un posible arrepentimiento y a un sentimiento de culpa que ya comienzan a hacerse latentes de forma casi simultánea.
.
Vaya mierda.
.
Ojalá que otra oportunidad como esta se presente, si acaso más grande y mejor, ¡que así sea! Pero si no, he de ir por ella, a punta y codo de ser necesario. Es eso o seguir siendo una gusana de mierda condenada a cadena perpetua.
.

15 febrero 2009

Que quemen el mundo, ¡ya!

Se supone que tengo un carisma desbordante, se supone que siempre irradio optimismo, se supone que tengo ángel, se supone que soy cordial, se supone que soy risueña. Se supone.
No sé cuando dejé de serlo o si tan sólo esto es una consecuencia, momentánea, de mi reclusión. El mundo me tiene harta, todos me irritan: no los soporto.

Parece que estoy parada junto sobre ese punto de desidolatración(?) asquerosa en que te das cuenta que tus amigos son simplemente un espejismo, personas que cuando menos lo sospechas te darán la espalda, personas que cuando más las necesite te lanzarán escupitajos mientras te mandan a la mierda.
Ultimamente mis palabras se rehusan a salir de mi boca, me resulta una tarea titánicamente forzosa el mantener una conversación por más de un par de minutos en donde no salgo del sí, del no, del no sé, o del ándate a la chucha. Veo enemigos en todas partes, entes hipócritas, nada leales, poco confiables, seres que de ser necesario me sacarían los ojos para jugar a las bolitas. Estoy harta de estar harta, agotada por no dormir, deshidratada por no comer. Estoy cansada de mirarme en el espejo y ver mi prematuro envejecimiento, mi inestabilidad emocional. Harta.

Quizá la culpa de todo es la puta crisis económica de mierda, una puta crisis económica de mierda con cara de tercera guerra mundial. Muertos no hay, quizás hay demasiados vivos. Todos vivos pero más cagados que nunca, preocupados, agonizantes. Menuda mierda.

Ayer, alguien me dijo que si estudio Artes voy a terminar prostituyéndome o vendiendo chocolates con los boyescauts. Eso me ha dado ánimos para volver a los libros, me ha motivado para seguir y cumplir mis sueños, para superarme como persona. ¡Ja!


Estoy en mi mejor momento. Lo sé.

22 enero 2009

Realidad adocenada

Me asusta la excesiva pesadez de mi rutina. Cada día se posa sobre mi cabeza una nueva matraca que me esclaviza. Desde emitir un buenos días, reconocer el color de las flores, o simplemente, decirle, convencer a mi estómago que no tengo hambre. Me pregunto si todos los dólares que me he gastado en diversión, en ropa, en cursos estúpidos, han servido para quitarme de encima algunos dogmas de los que me ha sido imposible divorciarme, y la respuesta es no.
.
No puedo más con esa incertidumbre, futura, de continuar sintiéndome sola, de transformar el sexo, en un simple acto de pone y saca, bamboleo, suspira y grita, finge, lame y muerde, al hecho sublime, íntimo, de hacer el amor. Pensé, en algún minuto, enrollarme con el alcohol, el tabaco o la marihuana, perderme en antros de alto caché, y así evitar que la vida me sepa tan cruda, tan insípida, tan plana. Pero una vez más la señora Corrección y su prima, la doña Moralina, me dieron un puntapié en pleno rostro.
.
Caigo a propósito, una y otra vez, en las mismas erratas, y así poder burlarme de mí, de mi estupidez, de mi ignorancia, de mi falta de arte para manejar mi vida. Puedo anunciar que nunca he obtenido reconocimientos, y que mis fracasos, pueden vociferar extensos discursos, los más inagotables sermones de vergüenza.
.
¿Que si me he arrepentido? Pues, sí, siempre. Porque todo el tiempo la memoria me azota, me tortura.

20 diciembre 2008

Me quiere, no me quiere, me quier...

–¿Me querí?
- Claro que te quiero, ¡yo te adoro!
- ¿Y por qué?
–Porque que sí... me gustas.
–Es muy banal gustar, te pueden gustar muchas, debe haber algo más, un detalle, algo especial.
–Me gusta cómo eres, me hací reír.
–Es la pura novedad, se te pasará.
–Eres atractiva, me gustas físicamente.
–Pppfff no es duradera, mira que el tiempo siempre hace lo suyo.
–Te necesito.
–Tampoco, suena a inseguridad.
–Erí buena compañía.
–Lo mismo se puede decir de un perro.
–Siento que estamos hechos el uno para el otro, por algo nuestros caminos decidieron cruzarse, así, sin planearlo, para complementarnos perfectamente, para encajar cada uno en el otro de una manera ideal.
–Qué exagerado, de ser así, ¿a dónde se va la voluntad?
.
Se hace el silencio, una pausa...
.
–No sé, quizás tení razón. Tal vez no te quiero.
–Qué lástima, por un minuto creí que eras la persona perfecta para mí.
.
.

22 noviembre 2008

Corajes

Si hay algo que odio en este mundo, o mejor dicho, en este rincón del mundo, es encontrarme con libritillos insultantemente caros para el bolsillo de una pobretona asalariada como yo. Ayer, sin ir más lejos, anduve ojeando, que también hojeando, un folleto de apenas unas 50 paginillas, de un librito de Neruda que me fascinó, pero luego de ver el precio me enfurecí... ¡Neruda ya murió, malditos gusanos! ya no está aquí para gozar de fortuna editorial alguna, y por muy vivito que estuviera, o por muy cabrón que sea, tampoco avalaría semejante robo. Así que me dije: ¡me vale una mierda, aquí mismito me lo leo! cosa que, lógicamente, me fue imposible hacer, debido a la atención que otros papelujos me despertaron. Mientras pajareaba por la librería Española, de España por cierto, la misma en donde llaman a las no-españolas como ¡latinas de mierda!, allí, digo, me encontré con una agradable sorpresa, lo último de Tim Burton, (¿Tim Burton? ¿Tim Burton? ah, sí, ¡Tim Burton! "ese" Tim Burton, el director de "El extraño mundo de Jack" o "El joven manos de tijeras" esas por nombrar algunas de las películas que me han gustado), panfletucho que contenía caricaturas, poemas y chistecillos pintados con humor negro. Sólo con echarle un vistazo a las primeras páginas me enamoré, La melancólica muerte del chico ostra, hasta que lo volteé para averiguar el precio, ¡hijos de la gran puta! el costo era equivalente a un mes de colaciones para Sofía. Allí terminé por cabrearme del todo, salí a la calle refunfuñando mientras buscaba las causas de mi cólera:
.
Piremo: Que hoy dispongo de menos dinero que hace un par de meses atrás, tanto, o tan poco, que ni siquiera puedo darme uno que otro gustito, bueno, sí, la verdad es que me quejo de llena.
.
Y segundo: Que por un mínimo instante consideré la necesidad, la posibilidad, las irresistibles ganas de ocultarlo bajo mis ropas y llevármelo, hurtarlo, sin ni una pizca de vergüenza, pero lo indignante de todo fue... ¡no haber tenido las pelotas para hacerlo!
Así como van las cosas ¿quién me asegura que, en el futuro, no estaré tras la rejas como una vulgar delincuente? es que así, no hay principio, ni credo, que aguante, señores.
.
.

13 noviembre 2008

Apestada

Se me ha pegado en la cara un alevoso mal humor, como una máscara de hierro, rígida, amarga. Portadora de tormentas, mezquina de consuelos, débil enemiga pero persistente. Viene y se instala como un estado efímero, turbio: no es rabia, ni tristeza, tampoco es depresión. Es una mezcla amorfa en donde se confunden penas antiguas, frustraciones varias, hastío puro y duro, algunas preocupaciones y pesimismos. Algunos dicen que estoy agresiva, sarcástica, otros que estoy apagada, triste, pero la mayoría insiste en que estoy insoportable, ninguno se equivoca.
.
Es, como la peste, contagioso, pero pasajero. Yo creo que deberían dar unos días de licencia por el mal humor, y así poder hundirse en la cama atiborrado de altas dosis de chocolate, y quedarse así, oculta, aislada, recluida a una distancia considerable de las personas que amo y de objetos delicados, y de esta forma evitar dañar a alguien con el sátiro látigo del desdén.
.
.